Siempre son dolorosas las despedidas, pero no hay que aferrarse al pasado y a las personas de una forma triste, pensando << ¿Por que ya no es así?>>, << ¿Por que no es como antes?>>. Solo hay que pensar en lo bueno que te dejan esos recuerdos, en los aprendizajes vividos con esa persona, y hacerse un lugar solo para recordar aquellos instantes y poder revivir la misma felicidad que vivimos en ese momento.
"Poder decir adiós es crecer"
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